miércoles 14 de marzo de 2007

José del Prado y Palacio, una biografía necesaria

Una biografía necesaria, publicada en el 2001, pero que hasta hace unas semanas no había caído en mis manos (la buscaba con interés y esfuerzo). La leí inmediatamente y ,como supuse, colmó mis espectativas. No es un trabajo definitivo, pero supone un gran esfuerzo y un gran trabajo de investigación. Sus autores merecen un agradecimiento de todos los que en Jaén se han interesados, nos hemos fascinado o investigarán sobre la figura de un político conservador que hizo a su provincia y a su ciudad bandera de su vida: José del Prado y Palacio.

Cualquiera que pasee por el giennense Paseo de la Estación no sabrá (es normal) que esa idea urbanística y el conjunto de edificios cívicos y oficiales que lo rodean son creación de una época en la que predominó el pensamiento político de éste patricio. Él plasmó sus ideales en un famoso artículo que remitió en 1913 a Alfredo Cazabán para celebrar la publicación de la revista Don Lope de Sosa, con la que rápidamente se sintió identificado. Lo tituló : Laborar por la cultura, que será la divisa de toda ésta época.

En el artículo se contemplaba la creación del Museo Provincial, el Asilo, la Biblioteca Provincial y de los edificios del gobierno. Toda esa obra sería coronada por la escultura de Jacinto Higueras (su escultor) dedicada a conmemorar las victorias de las Navas de Tolosa y de Bailén. A él se deben todas éstas obras y así lo consigna en piedra la leyenda que figura a los pies del monumento.

Traigo hoy éste breve libro, como recomendación para entender mejor nuestro Jaén moderno, pues es heredero de unas políticas que tienen sus comienzos en la obra política de Prado y Palacio.

Prado y Palacio (en el centro) acompañado por Almendros Aguilar (izquierda) y el poeta cordobés Antonio Grillo (derecha)

lunes 26 de febrero de 2007

Alfredo Cazabán, Nuestro Padre Jesús de los Descalzos

Cuelgo hoy un librito, un cuadernillo de pocas hojas cuyo original es un cotizadísimo ejemplar bibliográfico que no se encuentra por librerías así como así. Como yo soy pobre, lo tengo en edición fascímil de 1983, que editó tan magnífacamente Riquelme y Vargas, dentro de esas publicaciones cazabanescas que se llevaron a término y a los que los amantes de Cazabán, tanto debemos.


El libirto, de un cuidado tipográfico y en la edición, exquisito, se publicó en 1931 y sirvió de epílogo a la vida de Alfredo Cazabán, que moriría ese mismo año. Recoge algunas sencillas refexiones sobre la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno y su cofradía y está considerado por muchos, como el primer intento hitoriográfico de análisis de las cofradías de Jaén. Una obra clásica, pues, del principal de los periodistas y escritores de principios del siglo XX en Jaén.

Siempre me llamó la atención el cuidado extremo que acompañaba a las ediciones de Cazabán (creo no haber podido encontrar ninguna errata en ninguna de las obras que Cazabán cuidó personalemnte, y he leído algunas veces toda su obra), y debió de ser un hecho significativo que se reflejó en su vida (por lo cuidadoso a la hora de escribir y redactar) intelectual. Dime cómo escribes y te diré quién eres.

En esa edición fascimil que los editores Riquelme y Vargas se integran, además dos obras menores de Cazabán: Cosas de Antaño (1892) y Jaén, base de la Conquista de Granada (1904). Junto con ésta que reproduzco hoy, integra la edición fascímil que yo tengo y compré hace unos días. Espero que os anime a buscar esa edición (que es barata, 15 €uritos me ha costado) y a leer a Cazabán, porque merece la pena aunque la fama de escritor superficial y conservador que le han dado siga aún hoy pesando en sobre su nombre. Es momento de limpiar y purificar su nombre y su obra. En ello estamos.